ÁGUILA REAL
El Águila Real en Somiedo
El águila real (Aquila chrysaetos) es la rapaz diurna más majestuosa del Parque Natural de Somiedo y uno de los grandes emblemas de los ecosistemas de montaña de la Cordillera Cantábrica. Su silueta inconfundible planeando sobre los roquedos y los valles del parque es una de las imágenes más impresionantes que puede contemplar un visitante. Su tamaño, su poder y su longevidad —puede vivir más de 30 años en estado silvestre— la convierten en un símbolo de la naturaleza salvaje del norte de España.
Características del Águila Real
El águila real es una de las aves rapaces más grandes de Europa. Las hembras, más grandes que los machos, alcanzan una envergadura de hasta 230 cm y pueden pesar entre 3,5 y 6,5 kg. Su plumaje es pardo oscuro en las partes superiores, con una característica mancha dorada en la nuca —la «corona dorada» que da nombre a la especie— y partes inferiores más claras. Los juveniles presentan llamativas manchas blancas en las alas y en la base de la cola que van desapareciendo conforme alcanzan la madurez, alrededor de los 5 años de edad. Su pico fuertemente ganchudo y sus garras, de gran poder prensor, son las herramientas perfectas para capturar y sujetar presas de considerable tamaño.
Hábitat y Territorio en Somiedo
En el Parque Natural de Somiedo, el águila real nidifica en los cortados y roquedos inaccesibles de las zonas más elevadas del parque, generalmente por encima de los 1.000 metros. Su territorio de caza es enorme: una pareja puede dominar áreas de entre 30 y 150 km², recorriéndolas sistemáticamente en busca de presas. Las sierras que bordean el parque por el norte y el este, los cantiles del entorno del Valle del Lago y los roquedos del Puerto de Somiedo son áreas de nidificación histórica de esta especie en la zona.
Nidificación y Reproducción
El águila real es una especie monógama y sedentaria: las parejas son fieles al mismo territorio durante toda su vida y reutilizan los nidos —llamados aguileras— año tras año, añadiendo material cada temporada hasta que pueden alcanzar varios metros de diámetro y un peso de hasta varios centenares de kilos. La puesta tiene lugar entre febrero y marzo, con una media de 2 huevos que son incubados durante 43–45 días. Generalmente, solo el polluelo mayor sobrevive, ya que la competencia entre hermanos suele resultar fatal para el más pequeño —un fenómeno conocido como cainismo. El joven vuela por primera vez hacia los 65–80 días de vida, pero permanece dependiente de los padres varios meses más.
Alimentación: Un Depredador Versátil
La dieta del águila real en la Cordillera Cantábrica es variada y está condicionada por la disponibilidad estacional de presas. Los mamíferos de mediano tamaño constituyen la base de su alimentación: conejos (Oryctolagus cuniculus), liebres (Lepus granatensis), crías de corzo y rebeco, y pequeños carnívoros como zorros y garduñas. Complementa su dieta con aves de tamaño medio como urogallos, perdices y palomas torcaces. Puntualmente, también puede alimentarse de carroña, especialmente en invierno cuando la nieve dificulta la caza activa. Su técnica de caza preferida consiste en planar a gran altura para localizar presas y lanzarse en picado a velocidades que pueden superar los 200 km/h.
Estado de Conservación
El águila real está protegida en España por la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad y figura en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como especie de interés especial. En Asturias se estima que existen entre 30 y 40 parejas reproductoras, distribuidas principalmente por los grandes macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica. Las principales amenazas para la especie son la destrucción de hábitat de nidificación, las molestias en los nidos durante la época de cría, la electrocución por tendidos eléctricos, el envenenamiento accidental por cebos ilegales y la disminución de las poblaciones de presas.
¿Dónde y cuándo avistar el Águila Real en Somiedo?
La mejor época para observar el águila real en Somiedo es entre febrero y junio, cuando las parejas realizan vuelos nupciales sobre los cortados de nidificación. Estos vuelos acrobáticos, en los que macho y hembra se persiguen y realizan picados espectaculares, son uno de los mejores espectáculos naturales del parque. Los miradores elevados del Valle del Lago, los puertos de montaña y cualquier punto con amplia visibilidad sobre los roquedos son ideales para la observación. Se recomienda el uso de prismáticos o telescopio de campo y, fundamentalmente, guardar silencio y no aproximarse al cortado de nidificación para no perturbar la cría.