OSO PARDO CANTÁBRICO
El Oso Pardo en Somiedo
El oso pardo cantábrico (Ursus arctos) es el mamífero más emblemático del Parque Natural de Somiedo y uno de los grandes depredadores terrestres que aún sobreviven en Europa occidental. Su presencia en el parque no es casual: los bosques densos, los puertos de montaña y la baja densidad de población humana de Somiedo ofrecen al oso las condiciones de tranquilidad y abundancia de alimento que necesita. El parque forma parte del núcleo occidental de la población cantábrica, la más importante de la Península Ibérica.
Características del Oso Pardo Cantábrico
El oso pardo es un mamífero de cuerpo macizo y robusto, con cabeza grande de orejas redondeadas, cuello musculoso y joroba característica entre los hombros formada por los potentes músculos de las extremidades delanteras. Su pelaje varía entre tonos pardos claros y oscuros según el individuo y la estación. Camina en posición plantígrada —apoyando toda la planta del pie—, lo que le da una huella inconfundible. Su dentadura, aunque pertenece al orden de los carnívoros, está adaptada a una dieta omnívora: presenta molares aplastados para triturar vegetales junto a caninos robustos.
- Longitud: 1,7 a 2,2 metros de hocico a cola
- Altura en cruz: 0,9 a 1,1 metros
- Peso: machos 120–220 kg, hembras 60–120 kg (varía según época y disponibilidad de alimento)
- Longevidad: hasta 25–30 años en libertad
Hábitat en Somiedo
En el Parque Natural de Somiedo, el oso pardo utiliza todo el gradiente altitudinal disponible, desde los bosques mixtos de roble y castaño de las zonas bajas hasta los hayedos y abedulares de media montaña y los pastizales y brezales de los puertos de altura. Su rango de movimiento puede superar los 1.000 km², solapándose con varios municipios del occidente de Asturias. Los valles más recónditos y menos frecuentados del parque —como los cabeceros de los ríos Pigüeña y Somiedo— constituyen sus refugios preferidos, especialmente durante los meses de mayor afluencia turística.
Alimentación
El oso pardo cantábrico es fundamentalmente herbívoro: más del 85% de su dieta anual procede de materia vegetal. En primavera aprovecha los brotes tiernos de gramíneas, herbáceas y plantas bulbosas. En verano y otoño busca activamente frutos silvestres —arándanos (Vaccinium myrtillus), frambuesas, cerezas, moras, bellotas y castañas— que le permiten acumular las reservas de grasa necesarias para superar el invierno. Complementa su dieta con insectos, larvas, miel de abejas silvestres, carroña y, ocasionalmente, mamíferos de pequeño y mediano tamaño. Su capacidad para trepar a los árboles frutales —cerezos y avellanos especialmente— en busca de alimento es bien conocida en las aldeas del entorno del parque.
Reproducción e Hibernación
El celo tiene lugar en mayo y junio. La implantación del embrión, sin embargo, se retrasa hasta el otoño, coincidiendo con el inicio de la hibernación. Los oseznos (en Asturias también llamados esbardos) nacen en plena hibernación, entre enero y febrero, en el interior de la osera —una cavidad natural o excavación entre rocas— donde la madre permanece desde octubre o noviembre. Una camada consta habitualmente de 1 a 3 crías, que permanecen con la madre durante año y medio o dos años, aprendiendo de ella las técnicas de búsqueda de alimento y el conocimiento del territorio. La hembra no se reproduce cada año: el intervalo entre camadas es de 2 a 3 años.
Estado de Conservación
El oso pardo cantábrico estuvo al borde de la extinción a mediados del siglo XX, con apenas 50–70 individuos. Gracias a las medidas de protección implantadas desde los años 80 y al trabajo de organizaciones como la Fundación Oso Pardo, la población se ha recuperado notablemente. Las últimas estimas hablan de más de 300 individuos en toda la Cordillera Cantábrica, distribuidos en dos núcleos: uno occidental (el más numeroso, que incluye Somiedo) y uno oriental. La especie está catalogada como «En Peligro de Extinción» en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Las principales amenazas actuales son la fragmentación del hábitat, las muertes por atropello en carreteras, el furtivismo y los conflictos con la ganadería extensiva.
Indicios de presencia de oso
- Huellas: llamativamente grandes, con cinco dedos y uñas marcadas. La huella de la mano mide 10–14 cm de ancho; la del pie trasero, más alargada, entre 10 y 16 cm de longitud. Similares al pie humano.
- Excrementos: voluminosos y de forma variable según la dieta. En otoño aparecen llenos de restos de frutos (pieles, semillas); en verano contienen hierbas y élitros de insectos.
- Arañazos en árboles: marcas lineales paralelas a 1–1,8 m de altura, especialmente en hayas y robles, usadas para marcar territorio.
- Hormigueros y piedras removidas: el oso excava hormigueros y voltea piedras y troncos podridos para acceder a larvas e insectos.
- Árboles frutales dañados: ramas rotas o corteza pelada en cerezos y avellanos en aldeas del entorno del parque.
¿Dónde y cuándo avistar el Oso en Somiedo?
Avistar un oso en Somiedo es siempre un acontecimiento excepcional que exige paciencia y respeto absoluto por el animal. Las mejores épocas son la primavera (abril–junio), cuando las osas con oseznos bajan a las zonas bajas a alimentarse de los primeros brotes, y el verano tardío y otoño (agosto–octubre), cuando los osos se afanan en la hiperfagia —ingesta masiva de frutos— para acumular reservas de cara a la hibernación. El amanecer y atardecer son los momentos de mayor actividad. Se recomienda observar desde distancia con prismáticos o telescopio de campo, sin acercarse ni hacer ruido, y alejarse discretamente si el animal detecta la presencia humana.